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En la comunicación: si coincide la posición con la exclusión = una aguda reacción

Por: Marión Pagés

Bien sabemos que todo comunica. Comunica lo que decimos, lo que hacemos, cómo nos vestimos, el vehículo que tenemos, la manera en la que reaccionamos, etc. Pero también comunica lo que dejamos de hacer o decir en momentos claves, como cuando callamos o excluimos.

Las instituciones y personas reflejamos nuestras verdades y mentiras a través de diversas acciones que han sido estudiadas por profesionales y son comunes en el desempeño humano. Como decimos a veces, “nos dejamos ver”.

Este conocimiento hizo que las comunidades desarrollaran lo que llamamos “el saber del pueblo”, compuesto por refranes y dichos populares que comunican de manera simple la experiencia ancestral. Podemos mencionar algunos de los más conocidos: “si te excusas, te acusas”, “de la abundancia del corazón, habla la boca”, “el agua clara y corriente, no contamina a la gente” y “nadie sabe lo que tiene, hasta que lo pierde”.

Cambiamos y nos adaptamos como sociedad en muchos aspectos, pero la naturaleza humana ha cambiado ligeramente. El receptor de la información que transmitimos, a veces inconscientemente, forma su propia opinión apoyado en su experiencia y su instinto. Aunque pensamos que nuestra coraza es segura e invisible, sin darnos cuenta dejamos ver lo que realmente somos. Cuán equivocados podemos estar si no valoramos que este receptor hoy en día cuenta con diversas fuentes de información instantáneas y numerosas vías para expresarse, pudiendo provocar una reacción que resalte la falta de control.

Hay momentos en los que debemos hacer las cosas de manera concreta, sin querer controlar sino informar, sin imponer más bien explicar, sin silencios que nos cierren puertas sino empatías que nos abran ventanas. Pedro Acosta, doctor en filosofía y  psicólogo dominicano reconocido por su entendimiento y promoción de la transcendental práctica del “Mindfulness”, concepción holística del ser humano, dice frecuentemente que “a lo que nos resistimos, persiste en nuestra mente”, y nos renueva la esperanza al explicar en su libro Controlando el Estrés que “aunque veamos un incremento de la delincuencia, el crimen y otros males creados por la ambición y el placer pasajero, hemos de comprender que el sistema inmune del cuerpo cósmico sabe curarse y restaurar el tejido podrido. La sabiduría infinita de la creación, no puede suicidarse.”

Cuando se provoca un conflicto de identidad en el liderazgo lo único que devuelve o reposiciona el balance es la empatía, la humildad y las acciones concretas. Parece complicado… pero no lo es.

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