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Relaciones con los medios ¿Una vacuna?

Por: Altagracia Salazar

Para: Ingenio Capital ®

República Dominicana es un país intoxicado de comunicación y para esa intoxicación no
existe antídoto. Cuando más la única recomendación posible no se convierte en una
vacuna.

La afirmación que pareciera tremendista es real y se fundamenta en el volumen de
medios de comunicación de toda naturaleza que se multiplican como verdolaga en estos
48 mil kilómetros cuadrados, repartidos en diez millones de almas.
Aunque el índice de lectoría de los 8 diarios “nacionales” y el regional La Información,
apenas supere los dos dígitos. La realidad, es que la penetración de los medios
electrónicos y su influencia en las tomas de decisiones del más común de los ciudadanos
amerita una reflexión profunda.

Investigaciones recientes dan cuenta de que más del 95 por ciento de la población recibe
alguna información al día a través de la televisión; mientras que la radio, aunque
perdiendo espacio, sigue influyendo a la mitad de la población, sobre todo, a quienes
salen a trabajar.

Al menú hay que agregarle cientos de portales de Internet que no necesariamente son
manejados profesionalmente y que se convierten en repetidores o testigos de lo que
producen los medios tradicionales en sus respectivos portales. Sobre estos últimos no hay
ningún tipo de control profesional a los cuales están forzados los medios masivos como
empresa.

Un caso reciente en los tribunales evidencia la vulnerabilidad y la falta de control de las
personas, empresas e instituciones públicas sobre su propia imagen. He aquí la historia:
El empresario con influencia demanda un periodista sobre la base de que hizo un juicio de
valor sobre una información no confirmada. Con poder y conexiones el empresario “Borra”
la información sobre la cual se sustenta el juicio del comentarista de todos los medios
seguro de que las posibilidades de probar la afirmación es remota y que por tanto, el
periodista será condenado. Lamentablemente para él, no tomó en cuenta las
reproducciones no autorizadas que se suceden de manera continua en miles de páginas
locales y blogs, y que a su vez, conducían a la versión original que su poder había borrado.
El hombre importante perdió la batalla.

La moraleja, si existe, es que no hay posibilidad de eliminar una información lesiva a la
imagen de una empresa o corporación toda vez que esta ha sido publicada. Lo que es más
mediatizar esa información con la publicación de otra puede convertirse en un arma de
doble filo, pues toda aclaración es al propio tiempo una reiteración de la información
inicial.

Otro ejemplo de vínculos con los medios es revelador de la forma de relacionarse con
estos:

“Un obrero del área de carnes de una cadena de supermercados tiene un accidente con
una sierra y pierde una mano. La reacción de la empresa es llevar al lesionado al hospital
competente e inmediatamente hacer un documento de prensa que dice lo siguiente: Un
empleado de la empresa resultó con una lesión grave mientras trabajaba en su área. La
empresa asume la responsabilidad del accidente laboral y tiene un estrecho contacto con
médicos y familiares. Estamos a la disposición de los medios para cualquier aclaración
pertinente”.

El tratamiento de la situación establece diferencias obvias y los resultados también lo
serán. Mientras en un caso se trata de establecer una relación de control frente a los medios
fundamentada en el poder real del ciudadano o la empresa en la sociedad; en el segundo
caso la empresa establece una relación con los medios convirtiéndose en su fuente de
primer nivel. Quien dice que está en estrecho contacto con los medios y familia, de paso envía el
mensaje de que para estos casos también es la fuente.
El mundo de hoy y la complejidad de las relaciones obligan a la empresa a definir sus
relaciones con los medios como un tema de prioridad y como una política fundamental de
su esquema de negocios.

La imagen personal y corporativa es construida por los medios de comunicación sin que
intervengan las relaciones empresariales.
Ni siquiera los empresarios propietarios de medios están vacunados. La solidaridad de
bombero que antes imperaba en las empresas del ramo, es violentada por intereses
nuevos no asociados al poder tradicional.
La intoxicación pues sigue sin antídoto, la vacuna es una relación construida de manera
profesional que conduzca al medio el origen de los temas de su empresa.

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